El comienzo de la etapa universitaria supone un cambio en la vida de todos los estudiantes. Las épocas de transición o de cambio son oportunidades para poder crecer como personas. En la residencia de estudiantes en Granada Amro sabemos que esta suele ser una de las primeras etapas en las que los estudiantes salen de su zona de confort, lo que supone una excelente oportunidad para trabajar en el autoconocimiento.

Salir de la zona de confort en un entorno controlado

El adaptarse a nuevos entornos y ambientes es una de las maneras en las que las personas podemos crecer. Es importante que se den las condiciones que lo posibiliten. Por eso, en Amro trabajamos no solo en tener las mejores instalaciones sino en crear oportunidades de contacto entre los estudiantes a través de actividades diversas donde puedan vencer sus resistencias y sus miedos, ejemplo de ello es nuestro programa #Amrolife.

Es cierto que disponer de una zona de confort en la que sentirse a salvo y en calma es necesario. Puedes convertir la habitación de la residencia en tu santuario particular. Pero también es cierto que salir de la zona de confort, del territorio conocido, nos ayuda a avanzar, a ver otras cosas y a realizar cambios en nuestra vida que mantengan a raya las frustraciones.

Se trata de atreverse a hacer cosas nuevas, ampliar nuestro espacio vital y movernos para poder crecer. Para eso es importante conocerse bien a uno mismo, saber responder a la pregunta cómo eres Te ayudará a tomar decisiones correctas. Has de conocer tus fortalezas, pero también reconocer tus debilidades.

Conocerse a uno mismo implica varias cosas importantes. La primera ser capaz de ver y de entender nuestras emociones, ser capaz de saber qué despierta nuestras emociones es el primer paso para aprender a gestionarlas. Y esto es importante tanto para las emociones positivas como para las negativas. ¿Qué nos hace sentir alegres? ¿Qué nos entristece? ¿O qué hace revivir nuestras antiguas heridas y despierta patrones de conducta aprendidos?

Otra cuestión importante es la de ser capaz de afrontar nuestros estados de ánimo. No podemos evitar que algo nos entristezca o nos supere pero sí podemos aprender a gestionarlo. Por último, debemos conocer tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades. Los psicólogos Martin Seligman y Christofer Peterson identificaron 24 fortalezas y las dividieron en  estas seis categorías: sabiduría y conocimiento, coraje, humanidad, justicia, moderación y transcendencia. Al parecer todas las personas tenemos esas fortalezas, pero en diferente orden.

Aprende a conocerte a ti mismo en la Universidad

Conocerse uno mismo y evolucionar como persona

Conocerse a uno mismo es una obligación de todos los individuos. Sin embargo, una de las claves del autoconocimiento es aceptar la evolución y esta implica aceptar el cambio. Evolucionar como persona implica cambiar algunas actitudes, comportamientos, creencias y objetivos. Para ello, a veces hay que ser capaz de desaprender, pero hacerlo desde el conocimiento de nuestros valores y desde la responsabilidad personal.

El crecimiento es una necesidad fundamental del ser humano y para ello es preciso conocerse. El comienzo de la etapa universitaria es una etapa perfecta para trabajar en tu crecimiento personal. Salir de la zona de confort que era tu vida familiar te hará expandir tu mundo y tener que enfrentarte a cosas nuevas.

Sin duda, en la residencia para estudiantes en Málaga conocerás a diferentes personas que estarán en la misma situación que tú. Pero que habrán vivido cosas distintas y tendrán sistemas de valores diferentes. Aprender a convivir, hacer nuevas amistades, crear un pequeño mundo nuevo te ayudará a explorar para descubrirte como persona y a evolucionar.