
En las residencias de estudiantes Amro de Sevilla, Valencia, Getafe, Pamplona, Salamanca y Porto sabemos que la Universidad es un espacio de aprendizaje. Estudias para aprobar las asignaturas y conseguir un título, pero pensamos que tiene que haber algo más. ¿Alguna vez te has preguntado cómo puedes llevar esa teoría que aprendes a situaciones reales? Tranquilo, ¡no estás solo! El verdadero desafío no es solo aprender, sino transformar todo ese conocimiento en herramientas útiles para tu día a día.
Es una de las cosas a las que sin duda te obliga la vida universitaria a organizarte. Algo que viene muy bien en esos momentos en los que sientes que no te da la vida ¿Te suenan las teorías de gestión del tiempo y planificación de proyectos? Aunque parezcan muy “de oficina”, estos conceptos son oro puro para organizarte. Piensa que en tu carrera te enseñan a optimizar procesos y a planificar tareas. Pues bien, puedes aplicar estos mismos principios a tu día a día para hacer frente a tus deberes, tareas y, sobre todo, para disfrutar más de tu tiempo libre.
Por ejemplo, puedes utilizar la técnica de bloques de tiempo (o time-blocking) para dividir tu día en segmentos específicos. ¿Tienes que estudiar para un examen, pero también tienes que hacer la compra y quieres salir a tomar algo y que te quede tiempo para ver el partido de la selección o esa serie de Netflix a la que estás enganchado? Planifica tus tareas en bloques de una o dos horas. Esta técnica te ayuda a enfocarte en una cosa a la vez, evitando distracciones y, sobre todo, ¡esa temida sensación de estar todo el día ocupado sin saber en qué!
Otro clásico es la matriz de Eisenhower, que consiste en dividir tus tareas en cuatro categorías: urgentes e importantes, urgentes pero no importantes, importantes pero no urgentes y, por último, ni urgentes ni importantes. Puede parecer simple, pero te ayuda a entender qué actividades realmente merecen tu atención y cuáles pueden esperar (en esta categoría entra revisar tus redes sociales cada 10 minutos).

El pensamiento crítico te permite cuestionar lo que ves y oyes. Y esto incluye desde lo que te cuentan en clase hasta lo que te encuentras en redes sociales.
Imagina que tienes que hacer un trabajo en grupo, y como suele pasar, cada miembro tiene ideas distintas. Aplicar el pensamiento crítico te ayudará a analizar cada propuesta desde un punto de vista objetivo, evaluando pros y contras y evitando caer en sesgos. Así, te aseguras de que la decisión final no solo sea democrática, sino la mejor opción para el grupo.
Y aquí va otra joya: la creatividad. Sí, esa palabra que suena tan bonita, pero que a veces se nos olvida cómo usar. Aplicar la creatividad no significa solo pintar o escribir, ¡se puede usar en todo! Desde proponer ideas innovadoras en tus trabajos hasta encontrar formas más rápidas y divertidas de hacer las tareas del día a día.
¿Sabías que una forma simple de fomentar la creatividad es la “técnica de los 6 sombreros para pensar”? Creada por Edward de Bono, esta técnica te invita a mirar un problema desde diferentes ángulos: desde un sombrero racional, uno emocional, uno creativo, uno organizativo, uno optimista y otro de evaluación crítica. Así puedes abordar cualquier reto con una visión más completa, tanto en lo académico como en tus asuntos personales.
Llevar la teoría a la práctica no es algo que pase de la noche a la mañana, pero cada pequeño paso cuenta. Organizar tus tareas, aplicar el pensamiento crítico y desarrollar tu creatividad son habilidades que no solo te ayudarán en la universidad, sino en toda tu vida.
En las residencias de estudiantes Amro de Sevilla, Valencia, Getafe, Pamplona, Salamanca y Porto, estamos aquí para acompañarte en este emocionante viaje.